Archivo de la categoría: Memoria Histórica

Siempre en mi memoria

Bandera infatigable del hombre acorralado,

de un pueblo que no quiere vivir amordazado.

¿Quién nos puede negar?

¿Por qué nos regatean respirar?

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De cuando Madrid era digno

Hoy, día 7 de Noviembre se conmemora la defensa de Madrid por la libertad, la legalidad y la democracia. Y hoy día 7 de Noviembre vengo de una charla que nos ha dado el compañero Ramón Pedregal Casanova sobre este hecho. Es imprescindible conocer la historia, decía Ramón, para saber de dónde venimos y quienes somos. Pongo aquí su último artículo que ha publicado hoy  en Rebelión

7 de Noviembre, Día de la Defensa de Madrid
El ejército fascista se rompió al chocar con la defensa del pueblo de Madrid. El 7 de Noviembre de 1936 el ejército golpista formado por tropas coloniales, junto con miles de mercenarios marroquíes, italianos, portugueses y la aviación nazi alemana se lanzó a ocupar la capital calculando en cuestión de días la derrota de la República. Pero el pueblo trabajador no quería bajo ningún concepto volver a ser esclavo. La República había cambiado la vida, había sido el punto de inflexión entre la España borbónica, de crisis económica y corrupción, y las mejoras sociales y los derechos que dignificaban a los campesinos y a los obreros.

Cuando días antes del asalto a Madrid por los fascistas, Miaja y Vicente Rojo se hacen responsables de la defensa por encargo del Gobierno, que abandona la capital para instalarse en Valencia, encuentran que los medios para llevar a cabo esa tarea son tan escasos que hacen sentir el ridículo por semejante mandato. No disponen de ninguna organización militar bajo su mando porque el ejército había sido disuelto, tan solo les llega información de que hay trabajadores que en grupos, sin contacto entre ellos, acuden a enfrentarse con medios personales a las primeras tropas fascistas que llegan en avanzada, y por tanto la línea del frente esta al descubierto. En el recuento de armas disponibles que se entrega a Miaja y a Vicente Rojo apenas hay mas que fusiles, unos cientos, la munición es escasísima y tan diversa que se hace difícil pensar en su disposición para cuando se necesite, se cuentan hasta siete calibres distintos, a ello se suma una docena de tanques y algunos cañones, entre los que solo uno de ellos es de gran calibre. No hay tropas disponibles y solo se cuenta con numerosos voluntarios, que por otra parte se disponen a aprender el manejo de las armas. Como son muy escasos los que disponen de tales conocimientos la enseñanza se hace a partir de quienes tienen algún conocimiento de mecánica, y éste a su vez lo transmitirá por grupos: como se desmonta, como se desencasquilla, como se carga, como hay que sujetar el fusil… y con estos emprendedores republicanos al cargo de militantes de sindicatos obreros y políticos, más la población civil en general se emprenderá la resistencia organizada, que tendrá su principal núcleo de creación del ejército popular entre los militantes del Partido Comunista de España, en el patio del convento que había sido abandonado por los curas de la calle Francos Rodríguez, de Madrid, el Partido Comunista crea el Quinto Regimiento, del que saldrían los cuadros militares, a marchas forzadas, de lo que sería el Ejército Popular, el ejército que defendió la República hasta el último día, después de culminarse una traición silenciada durante todos estos años: cuando el pueblo de Madrid se acercaba a los tres años de resistencia en defensa de la República, el pueblo y la República fueron traicionados por un golpe militar que desde dentro dieron los seguidores del PSOE dirigidos por Besteiro junto con miembros de la CNT de Mera, y militares bajo la dirección de Casado, después de haber entrado en negociaciones con Franco y sus generales: El último parte de guerra faccioso leído por Franco decía: “Sometido y desarmado el Ejército rojo…”, y los dos golpes de Estado llevaron al paredón a 140.000 compañeros, a la cárcel a más de 300.000, y al exilio a 500.000, sin contar con otros 250.000 caídos en combate, y esto sin mencionar el hambre, las enfermedades y el terror en que se vivió desde entonces.

De los restos del ejército popular se compondría la guerrilla antifranquista que permaneció combatiendo hasta entrados los años 60, sobre todo en el campo pero también en las ciudades. En paralelo el movimiento obrero se iría recomponiendo y junto con otras resistencias alcanzarían el final del franquismo o sobrepasarían la muerte de Franco. Pero el 7 de Noviembre del 36, conmemorado hoy como Día de la Defensa de Madrid, abrió para la Historia un tiempo épico, y para que pudiese ser nombrado así por los historiadores y recordado de este modo por los comunistas y otros militantes republicanos, los trabajadores los trabajadores debieron escuchar a los nuevos responsables militares, a los dirigentes del Quinto Regimiento, a las organizaciones populares, y se fueron encuadrando en batallones por oficios, los carpinteros, los zapateros, los peluqueros, los metalúrgicos, los albañiles, …acudiendo por miles a la línea de defensa trazada para coger el fusil del que caía muerto o herido. Las mujeres formaban parte de las nuevas tropas, y las que no podían hacerlo iban, algunas hasta con sus hijos e hijas, a tender alambradas, a levantar barricadas, a transportar alimentos, … la población trabajadora en su conjunto alcanzó un estado de efervescencia antifascista tal que fue capaz de asombrar al mundo entero en su resistencia al fascismo y por la defensa de sus conquistas sociales.

En los límites de Madrid se enfrentaban a muerte dos visiones de la existencia, en el lado de los trabajadores la que quería libertad, justicia social y la República que abriese un mundo nuevo, y en el lado de los fascistas el clasismo, el absolutismo, la negación de la libertad y de la justicia social, la vuelta al pasado.

Ese mismo día 7 de Noviembre desfilaban por la Gran Vía los primeros voluntarios internacionales, principalmente obreros, que habían venido de todas las latitudes a defender la libertad de España. Solo unas semanas después de comenzados su entrenamiento en Albacete, con conocimientos militares muy escasos, tras una llamada de máxima urgencia de los responsables de la defensa de la capital se presentaron en Madrid para impedir junto con el pueblo el avance fascista por la Ciudad Universitaria y la Casa de Campo. Formaban lo que se conocería como Brigadas Internacionales. Madrid capital antifascista del mundo, Capital de la gloria que diría Alberti en uno de sus poemas, y Juan Eduardo Zúñiga tituló así uno de sus libros.

Hoy, 7 de Noviembre, Día de la Defensa de Madrid, hay que decir bien alto que el derecho a saber es un derecho colectivo que tiene su origen en la Historia y en el derecho a la verdad. Hay que decir bien alto que reivindicamos la Memoria Histórica porque en ella se encuentra la identidad colectiva, y para adueñarnos del presente tenemos que saber de dónde venimos y quienes somos, ¿por qué creéis si no que el olvido ha tenido y tiene tanto predicamento en el franquismo y en su continuación?

Honor y gloria a los defensores de Madrid, a los defensores de la libertad y la justicia social que representaba nuestra República. Los descendientes de aquella resistencia al fascismo nos honramos con su sacrificio y como ellos decimos “No pasarán”. Viva la República y viva el Socialismo.

Ramón Pedregal Casanova es autor de “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”, editado por Fundación Domingo Malagón y Asociación Foro por la Memoria

Que ellos asuman su muerte, que nosotros asumiremos su vida

Miguel Hernández, como dice Marcos Ana, murió de franquismo en la cárcel, hoy hace 68 años.  Miguel Hernández se alistó en el Quinto Regimiento para combatir junto a la causa republicana en la Guerra Civil y fue apresado, una vez acabada la contienda, cuando intentaba huir a Portugal. Es condenado a muerte por un Tribunal Militar de la dictadura franquista en el Consejo Sumarísimo 21001, el 18 de enero de 1940, en un juicio rápido, tan rápido que en una hora se condenaron a muerte a otras 20 personas.

Decía hace unos días Gloria König, Directora Ejecutiva de la Fundación Víctor Jara, a propósito del cantautor:Que ellos asuman su muerte, que nosotros asumiremos su vida“. En este país, ni los que mataron a Miguel Hernández  asumen su muerte, y algunos de los que le recuerdan pretenden negar su vida. Ningna mención en el reconocimiento institucional, como nos recuerda Angels, a que Miguel Hernández fue un poeta comunista.

En el último escrito para público de Rafael Reig hablaba de Miguel Hernández y lo hacía en estos términos: “La infamia añadida y más indecorosa que se le puede infligir a Miguel Hernández es leer su obra como si no hubiera sido comunista, como si no hubiera escrito como comunista y como si no hubiera sido encarcelado y hubiera muerto por ser comunista”.  

En una entrevista que le hicieron a Marcos Ana hace unos años, hablaba de Miguel Hernández, del tiempo que compartieron en prisión y de un homenaje que le hicieron los presos tras su muerte. Esto es lo que contaba:

La cárcel fue mi universidad. Conocí a mucha gente. Coincidí con Buero Vallejo y con Miguel Hernández entre otros muchos. Miguel Hernández era una persona entrañable, murió de franquismo en la prisión de Alicante en el año 42. Unos años después le hicimos uno de nuestros homenajes: Esperábamos a la noche, a que cerraran las galerías. Entonces montábamos un pequeño escenario con mantas y sábanas. En las ventanas algunos presos se dedicaban de la vigilancia y así, en el silencio terrible de la cárcel, hacíamos los homenajes. El de Miguel Hernández lo titulamos Sino sangriento, que es el nombre de uno de sus versos. Tenía tres actos, con los nombres de tres de sus libros: El rayo que no cesa, Vientos del pueblo, que trata de la guerra y Cancionero y romancero de ausencias, que era el de la cárcel. Unos narradores relataban los hechos y una pequeña banda de música se colocaba detrás del escenario con sus instrumentos realizados con los palos de las escobas y con cosas así. Era muy ingenioso: se cortaba un trozo de escoba de caña. Unas gomas sujetaban un papel de fumar en cada punta y se le abrían unos orificios. Sólo con eso salía una música preciosa, que era como un zumbido, pero muy bonito. Una cosa tremenda. Esa bandita, compuesta por cuatro o cinco personas, iba poniendo música a determinados pasajes. Cuando los locutores contaban la parte de la guerra de España y de los soviéticos se oía La Internacional. Con los franceses y André Martí… se oía La Marsellesa. Los mexicanos con Siqueiros y tal… Se oía La Cucaracha. Todo a media voz. Se titulaba Homenaje a voz ahogada a Miguel Hernández. Fue algo impresionante, en medio del silencio de la prisión. De vez en cuando, oías el «alerta» de los centinelas desde las garitas. Toda la noche: «¡Alerta el uno!, ¡Alerta el dos!, ¡Alerta el tres!» Eso se hacía para que el cabo de guardia supiera que no se había dormido ninguno de los centinelas. Hicimos otros homenajes a Rafael Alberti y Neruda. Creo que jamás se podrá concebir un homenaje más emocionante que éste.

Y como aquí sólo tenemos el recuerdos, pero nos falta la música de los presos, dejo la canción de Víctor Jara “El niño yuntero” que es una adaptación del poema de Miguel Hernández.

También hablan de Miguel Herández:  punts de vista, Kabila, Hugo Martínez Abarca, Juan Segovia, Leire Olmeda, Daniel Martínez, Antonio Rodríguez,  Alberto y ceronegativo

Vallejo Nájera y la erradicación del “rojo”

Tercera Información inaugura un apartado con el que pretende hacer un repaso por las calles que siguen llevando nombres de asesinos franquistas. El primer artículo trata sobre Vallejo Nájera, personaje siniestro que en un principio pasó prácticamente desapercibido hasta que TV3 realizó un documental sobre “Los niños perdidos del franquismo”. Los trabajos de investigación siguieron y posteriormente se convirtió en un libro del mismo nombre. “Los niños perdidos del Franquismo”, de Ricard Vinyes, Montse Armengou y Ricard Belis.

Este psiquiatra le dio una  aplicación de cierto racismo científico de matriz psiquiátrica y biológica a la lucha política, como John Brown  nos recuerda en un artículo de Rebelión, muy parecido al practicado por el nazismo. 

Franco, no duda ya en el verano de 1938 en poner todos los medios a su alcance para satisfacer la propuesta de Vallejo Nájera de crear un Gabinete para conocer las taras de los que por aquel entonces llamaban la “antiespaña”.

 ” En contestación a su escrito de 10 del actual (verano de 1938) proponiendo la creación de un Gabinete de Investigaciones Psicológicas cuya finalidad primordial será investigar las raíces biopsíquicas del marxismo, manifiesto que de conformidad con su mencionada propuesta, autorizo la creación del mismo. (…) Lo que traslado a usted para su conocimiento, debiendo proponerme los médicos que deben ser militarizados al efecto de que cuanto antes empiece a funcionar dicho Gabinete. “

Se proponía estudiar 5 tipos de prisioneros:

1.- Combatientes internacionales
2.- Presos políticos varones españoles agentes del marxismo
3.- Presas políticas españolas agentes del marxismo (creía en la inferioridad de la mujer)
4.- Nacionalistas vascos, (los considera portadores del fanatismo político unido al religioso)
5.- Marxistas catalanes (en los que se une el fanatismo marxista y el antiespañol).

Lo que pretendía Vallejo Nájera era la salvación de una raza, pero entendida como la sociedad de la época de la caballería, de la aristocracia y a una forma de gobierno fundamentada en la disciplina militar y virtudes patriótricas. Había que proteger y mejorar la raza, hasta alcanzar sus valores primeros. La causa de la degeneración de la raza era el ambiente, el entorno. Pretendia buscar los factores diferenciales de la tipología anterior para justificar sus tesis y conseguir combatir al marxismo desde la idea de superación de raza.

 Vallejo Nájera alertaba del mal que un ambiente democrático podía hacer en los niños y por eso propuso la segregación de niños republicano en centros apartados de sus padres y de las “hordas” del mal.

 Las tesis de Vallejo Nájera fueron seguidas por todo el aparato del régimen que las aplicaron para justificar su genocidio político. Se trataba de matar a los padres y hacer que los hijos perdieran todo signo de identidad, bien porque los secuestraban para que fuesen adoptados por familias fascistas o bien porque eran criados en centros de reclutamiento donde les inculcaban sus tesis. Fue tal el adoctrinamiento que consiguieron que muchos de esos niños renegasen de sus padres.

 Las tesis de Vallejo-Nájera fueron de gran influencia en los aspectos más represores del franquismo sobre todo en las cárceles para mujeres y concentradas en los hijos de las presas. En algunas cárceles sólo permitían a las madres ver una hora el día a sus hijos para que el niño no tuviese contacto con el entorno y se apartase de las “ideas del mal”.

 De la obra de Vallejo Nájera tenemos aproximadamente unos 30.000 niños secuestrados durante el franquismo, un genocidio político que llegó a desprender de la condición humana a los ejecutados, un magnicidio político basado en la inferioridad y peligrosidad de una raza y una sociedad que vivió adoctrinada en lo militar, lo patriótico y el odio al diferente.

¡No pasarán!

Discurso pronunciado en nombre del Partido Comunista de España ante los micrófonos del Ministerio de Gobernación, el 19 de julio de 1936 llamando a todos los trabajadores a unirse al Gobierno y a luchar contra el levantamiento militar del ejército que pretendía acabar con el gobierno salido de las urnas y la Constitución. Es el famoso discurso de Pasionaria “No pasarán”.

Que nadie cambie la historia.

¡Obreros! ¡Campesinos! ¡Antifascistas! ¡Españoles patriotas!… Frente a la sublevación militar fascista ¡todos en pie, a defender la República, a defender las libertades populares y las conquistas democráticas del pueblo!…

A través de las notas del gobierno y del Frente Popular, el pueblo conoce la gravedad del momento actual. En Marruecos y en Canarias luchan los trabajadores, unidos a las fuerzas leales a la República, contra los militares y fascistas sublevados.

Al grito de ¡el fascismo no pasará, no pasarán los verdugos de octubre!… los obreros y campesinos de distintas provincias de España se incorporan a la lucha contra los enemigos de la República alzados en armas. Los comunistas, los socialistas y anarquistas, los republicanos demócratas, los soldados y las fuerzas fieles a la República han infligido las primeras derrotas a los facciosos, que arrastran por el fango de la traición el honor militar de que tantas veces han alardeado.

Todo el país vibra de indignación ante esos desalmados que quieren hundir la España democrática y popular en un infierno de terror y de muerte.

Pero ¡NO PASARÁN!

España entera se dispone al combate. En Madrid el pueblo está en la calle, apoyando al gobierno y estimulándole con su decisión y espíritu de lucha para que llegue hasta el fin en el aplastamiento de los militares y fascistas sublevados.

¡Jóvenes, preparaos para la pelea!

¡Mujeres, heroicas mujeres del pueblo! ¡Acordaos del heroísmo de las mujeres asturianas en 1934; luchad también vosotras al lado de los hombres para defender la vida y la libertad de vuestros hijos, que el fascismo amenaza!

¡Soldados, hijos del pueblo! ¡Manteneos fieles al gobierno de la República, luchad al lado de los trabajadores, al lado de las fuerzas del Frente Popular, junto a vuestros padres, vuestros hermanos y compañeros! ¡Luchad por la España del 16 de febrero, luchad por la República, ayudadlos a triunfar!

¡Trabajadores de todas las tendencias! El gobierno pone en nuestras manos las armas para que salvemos a España y al pueblo del horror y de la vergüenza que significaría el triunfo de los sangrientos verdugos de octubre.

¡Que nadie vacile! Todos dispuestos para la acción. Cada obrero, cada antifascista debe considerarse un soldado en armas.

¡Pueblos de Cataluña, Vasconia y Galicia! ¡Españoles todos! A defender la República democrática, a consolidar la victoria lograda por el pueblo el 16 de febrero.

El Partido Comunista os llama a la lucha. Os llama especialmente a vosotros, obreros, campesinos, intelectuales, a ocupar un puesto en el combate para aplastar definitivamente a los enemigos de la República y de las libertades populares. ¡Viva el Frente Popular! ¡Viva la unión de todos los antifascistas! ¡Viva la República del pueblo! ¡Los fascistas no pasarán! ¡No pasarán!

Pasionaria

Hoy hace 20 años que Dolores murió y hoy, 20 años después sigue más viva que nunca. Recuerdo como si fuera hoy su entierro. Miles de personas en las calles de Madrid por donde pasaba el cortejo fúnebre guardando un triste y sentido silencio y la emoción que además yo sentía por estar ante esa muerta que quisieron enterrar en vida.

 Me decía un día un amigo que Pasionaria fue y será la mejor dirigente del Partido Comunista. Es probable, quizá indudable, pero además Pasionaria fue el icono de la resistencia republicana antifranquista. Y es símbolo en una sociedad anticomunista, que eso tiene más mérito y en una sociedad machista, que duplica el mérito.

 Pasionaria fue además mi ídolo de juventud, la que guardaba la cabecera de mi cama en todos esos pisos compartidos de estudiantes en los que estuve, para gran pasmo de muchas de mis compañeras porque estaba, como yo explicaba sin ningún pudor, por esos tres motivos que de soslayo he apuntado: por mujer, por comunista y por antifascista. Donde otros ponían un crucifijo, yo tenía a Dolores.

 Los carteles que tenía en mi habitación, que eran dos, los conseguí en la calle porque el día que Dolores murió las calles de Madrid aparecieron plagadas con esos dos carteles, uno de ellos con su rostro y otro con un retrato que le hizo Alberti. Pasionaria, una flor del S. XX. era el lema que se podía leer en ellos. Como no quise que quedase ahí la primera planta que puse en la terraza de mi recién estrenada casa, allá por el año 1.999, fue una pasionaria, porque quería que esa flor no quedase en el S XX y que siguiese floreciendo en el XXI.

Hay más rosas rojas que 13

Quisiera hablar de Rosa pero temo que las palabras dejen la historia fría. A Rosa la conocí ayer y me parece un ser tan entrañable que forma ya parte de mi vida. Rosa es esa memoria histórica y viva. Se autodefine a sí misma como comunista, porque según ella, o es comunista o no es. Rosa es hija de la resistencia antifranquista y heredera de su causa. Conociendo su vida  es cierto que Rosa sino fuese comunista, tendríamos que reescribir su historia.

 Como ella dice no conoció a su madre hasta que tenía 12 años porque su madre era una de esas personas “escondidas” que vivía en las alcantarillas del Madrid de la posguerra. Por las noches salía de su refugio para darles un beso a sus hijos y prepararles algo de comida. Cuenta Rosa que todos los días la policía iba a su bloque a preguntar por ella y sus hermanos. Los vecinos les decían que no sabían donde estaban, que no los habían visto, aunque estuviesen refugiados en sus casas. Dice Rosa que la policía sabía que si los cogían a ellos, cogían a su madre porque saldría a buscarlos. “A los vecinos les dábamos pena, claro, se compadecían de nosotros, hasta el punto de arriesgar su vida”.

 Su padre, mientras tanto, estaba preso. Lo que su padre le contaba de los 8 años que estuvo preso no deja impasible a nadie. Dice que Manolete iba a torear a los rojos. Los ponían en fila e iban contando, al número que estaba en suerte le daba el estoque y otro número, otro estoque, otro rojo menos… hasta que se cansaban. Estos espectáculos se repetían siempre que los fascistas querían diversión y Manolete quería dársela. Peor y más cruel que el circo de los romanos porque a esos comunistas no les dejaban ni el derecho a defenderse.

 Cuenta Rosa que su tío estuvo preso en el penal del Dueso. Ni más ni menos que 30 años seguidos. Entró en la cárcel con 18 años y salió con 48 ciego y sordo por las palizas que le dieron. La historia que se repite de otro Marcos Ana.

 Rosa no es muy mayor, no llega a los 65 años. Lo que cuenta no se remonta, por lo tanto, a los años inmediatamente posteriores a la posguerra. El salvajismo franquista y la resistencia al régimen fue algo constante a lo largo de toda la dictadura. Con estos recuerdos, con estas vivencias Rosa o es comunista o no es ella. Rosa es otra Rosa roja, de las muchas que a día de hoy todavía nos quedan.