Primero de Mayo

Mi padre no es el típico abuelito cebolleta que siempre esté contando historias. Más bien al contrario. Es parco en palabras. Eso sí, cuando habla todos despegamos la oreja para escucharle, porque sabemos, además, que no lo volverá a repetir.

Teníamos una comida familiar en ese época en la que se empezó a hablar del tema de cambiar los festivos a los lunes. Estábamos tomando un aperitivo antes de comer y nos dijo:

– Si quieren cambiar a algún santo que lo hagan, eso sí, si cambian el Primero de Mayo no lo podemos consentir. Ese día es intocable porque es nuestro día. Ni con Franco nos lo pudieron quitar y ahora menos.

Ahí nos quedamos todos escuchando expectantes porque sabíamos que detrás de eso llegaría alguna historia. He hablado algunas veces de mi padre del que me siento tremendamente orgullosa, porque es íntegro, digno y valiente y además es mi padre. Ese día nos contó su historia.

– Con el franquismo estuvieron como locos por quitarnos ese día. No nos podíamos ni manifestar. Lo teníamos prohibido. Eso sí, lo que no consiguieron fue quitarnos la Fiesta del Trabajo. Le llamaban de otra manera, pero para nosotros era la Fiesta del Trabajo. Un año el jefe, al siguiente de andar con aquello de las huelgas, dijo que al día siguiente, que era el Primero de Mayo, teníamos que ir a trabajar. Nos quería castigar porque se consiguieron muchas cosas con las huelgas. Yo pasé de cobrar 3.000 pesetas a cobrar 10.000 pesetas al mes. Nos decía que teníamos que ir a trabajar porque habíamos estado parados un día por algo que había pasado. Teníamos que recuperarlo y no podía ser otro día. Tenía que ser el Primero de Mayo. Yo nada le dije, porque nada tenía que decir. No me gusta discutir. Eso sí, cuando acabé la jornada le dije que al día siguiente conmigo no contase, que era el Primero de Mayo y ese día no se trabajaba. Se podía recuperar las jornadas cualquier día menos ese. Me podía despedir si quería. Yo ese día no trabajaba, yo no iba a claudicar en eso. Dejé las cosas y me marché. Después me parece que más compañeros hicieron lo mismo que yo y no fueron a trabajar, incluso algunos de aquellos que cuando les hablaba el jefe bajaban la cabeza. Por eso os digo que quiten a alguien del santoral, pero que no nos quiten el Primero de Mayo que ese día significa mucho para nosotros y no lo podemos consentir.

Y ese para mí es el significado del Primero de Mayo, el día de la clase trabajadora. También recuerdo que ese día fue la primera vez que estuve a un paso de una manifestación. Fue nada más morir Franco. Mi padre se fue a manifestar con sus compañeros de lucha a su pueblo, en el que no vivía desde hace muchos años, pero con los que seguro había celebrado más de una vez ese día en la clandestinidad.

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