Transición

Llega una etapa de transición en mi vida, de meditación en lo personal y de mirarme el ombligo y pensar en mi misma. Recuperada la estabilidad en el trabajo, mi familia centrada en sus cosas y una nueva fase militante ya quemada, toca repensar mi vida.

Llevo unos años dando tumbos, en los que periodos de larga enfermedad y otras cuestiones, han hecho que vaya a trompicones y “dejándome llevar” por el día a día. No he tenido espacio para meditar porque tal vez lo inmediato que veía me asustaba, pero ahora siento que ha llegado el momento de replantearme muchas cosas. Me asoma de nuevo esa rebeldía que tengo que transformar en positivo, que canalizar para que no me arrastre al abismo. Nunca imaginé que las palabras que “el Pecas” me dijo apenas cumplidos los 17 iban a tener tanto eco en mi interior y resonasen como una constante a lo largo de mi vida.

Toca sentarse ante el espejo, sonreir a las canas y contar arrugas. Toca una fase de tranquilidad para encontrar la armonía perdida. Toca redescubrirme, quererme, mimarme. Toca disfrutar y dejar que me disfruten. Toca dejar ver la vida pasar por un tiempo sin importarme que pase le vida. Toca aparcar por un tiempo a Grândola para que asome de nuevo esa Pequebú medio conformista.

En este tiempo, que no se cuanto durará (el único que he tenido fueron años), tal vez recupere la artesanía, tal vez me apunte a un curso de escritura, tal vez de la vuelta al mundo en Globo o tal vez mi peque y yo nos vayamos por fin a adoptar una niña al África más profunda.

Empecé a militar a los 16 años, en una lucha descarnada y fratricida con la que me gané el sobrenombre de Pasionaria. Lo dejé a los 21. En la Facultad tonteé con el mundo okupa y movimientos estudiantiles sin comprometerme. Retomé la militancia con 29, recién incorporada al “mercado laboral ” tras trabajos precarios y lo dejé a los 37  exhausta, cansada, quemada. Casi cuatro años de enfermedades intermitentes combinadas con una nueva militancia en otros frentes han dado como resultado que además de exhausta, cansada y quemada, ahora esté perdida.  Aparqué mi carrera profesional y lo que es más importante, sacrifiqué mi familia. No he tenido tiempo para pensar qué era lo que realmente quería.

Así que, tras provocar una ruptura porque la cobardía y ese “dejarme llevar” me impiden tomar decisiones por mi misma, voy a recuperar mi vida. Una vida donde las velas las mueva yo al son del viento que más me guste.

4 Respuestas a “Transición

  1. Los periodos de descanso y reflexión son necesarios.

    Aunque no me quedan claras muchas cosas, sabes que te estaremos esperando con los brazos abiertos cuando decidas volver.

  2. Hola, guapo:

    No hay nada más que explicar. Psicológicamente estoy agotada porque he tenido unos años muy ajetreados. Me apetece volver a ver la política desde la perspectiva de la espectadora. Entre los proyectos que tengo es volver a recuperar el blog. Así que aquí sigo😉

  3. Lo siento y lo comprendo. Gracias

  4. Mucha suerte en tu descanso y que sea para volver con más fuerza. Ánimo y un beso,
    hugo

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