Ni obrera ni de clase

El otro día aluciné (esa es la palabra que empleé) y mucho con el resultado de una encuesta que Ignacio Escolar hizo en su blog, no es que me sorprendiera, simplemente los resultados me parecían esquizofrénicos.

Mientras que el 52% de los que respondieron no estaban “Nada de acuerdo” con la reforma del Gobierno, el 73% cree que dicha reforma no va a generar empleo y sólo el 43% de los encuestados estaría dispuesto a hacer una huelga general. 

En la misma línea se mueven los lectores del diario Público que ante la pregunta ¿Irías a la huelga general? sólo el 44% responde afirmativamente.

Analicemos ahora “el paisanaje” que se mueve por estos sitios: supuestamente gente progresista, comprometida, medianamente joven, poder adquisitivo medio o medio-alto y con una determinada cualificación.

La respuesta a esto se puede buscar en muchos planos. Muchos dirán que la culpa la tienen los sindicatos ¡cómo no!, otros la buscarán en que la huelga ha llegado demasiado tarde, otros le echarán la culpa al empedrao, como siempre y para mí el tema es que la clase obrera ni es obrera ni es clase. Así de simple.

Hace un tiempo, hablando de la poca capacidad que tiene la izquierda en mi tierra, alguien me dijo que la culpa de la pérdida de votos no es de la izquierda, el problema es que se están muriendo los mineros. Algo similar pasa ahora.

Con una clase trabajadora que no ha tenido que pelearse nada, sólo labrarse su porvenir de manera individual e individualista, que contempla el mundo con ojos de espectador o espectadora tras la pantalla de un ordenador y que piensa que sus derechos se los regalan o que son inherentes a su trabajo, poco o nada podemos hacer los que pensamos lo contrario o los que abandonamos nuestra carrera profesional por eso de la cosa común.

Hace un tiempo, hablando precisamente de esto, salió como casi siempre el manido tema recurrente tanto para la izquierda más izquierda como para la derecha: “los sindicatos son unos vagos, unos maleantes y no hacen nada”, a lo que yo les pregunto: ¿y qué haces tú?. Los sindicatos son unos meros representantes de la clase trabajadora y en ese mandato representativo me representan a mi tanto como al que vota al PP (o al PSOE)  porque supuestamente ambos compartimos intereses de clase.

¿Qué mandato representativo pueden adoptar ante una clase trabajadora que ya no es obrera (ahora es empleada) y que los únicos intereses que la une es la marca y modelo del coche?

Ya va siendo hora de que cada uno asuma sus propias responsabilidades.  Defender nuestros derechos no es algo que se pueda delegar en los compañeros y compañeras que nos representan en las empresas o en otras instancias. Defender nuestros derechos es algo que nos compete a todos, porque son nuestros derechos, los que se pelearon nuestros abuelos, los que defendierons nuestros padres y los que heredarán nuestros hijos.

Ya va siendo hora de asumir nuestra condición por mucho que nos quieran estratificar. De nosotros y nosotras depende nuestro futuro.

De momento, el día 27 de este mes está convocada una manifestación en Madrid bajo el lema “Luchamos por el empleo, por una alternativa social a la crisis” y a la que por mandato médico yo no puedo asistir. Tú que eres tan solidario ¿podrías hacerlo por mí?

Hugo también habla de este tema en su blog.

7 Respuestas a “Ni obrera ni de clase

  1. Pingback: Tweets that mention Ni obrera ni de clase « Cuando murió el vino -- Topsy.com

  2. Hace unos añitos ya, mi padre, que fue sindicalista en epoca de Paquito, me contaba por que lo dejo, no por presiones politicas que es lo que yo me imaginaba en aquellos años de represión, sino porque algunos colegas aprovechaban el dinero del sindicato para llenarse sus bolsillos..
    Ahora viendo el panorama, y mirando como me enciendo con algunas cosas, me dice, que todo lo que aquellos primeros sindicalista, que realmente luchaban por la clase obrera, habían conseguido nosotros lo estabamos dejando perder, y es que como aquellos compañeros que defraudaron a mi padre, ahora hay de más, y los obreros cada vez somos más cómodos, queremos que alguien nos haga el trabajo y luego nos cabreamos cuando nos damos cuenta una vez más que todo el mundo es susceptible de venderse, al poder y al dinero, pero salvo las criticas nadie se mueve, para que con lo bien que se está viendo la peli de turno en la superpantalla de plasma, y cenando en los restaurantes de “nouvelle cocine” (no estoy segura de que se escriba así)
    Fijate en mi empresa, han despedido a 15 compañeros, la gente lejos de apoyarles se guardan bien su culo, y el comité está divido y peleado.
    Si no somos capaces de unirnos para lo que nos es más cercano, como lo vamos a hacer a nivel nacional..
    Tas malita??, yo no puedo ir a Madrid pero creo que va siendo hora de que empecemos a movernos, quizás si lo vamos haciendo unos pocos consigamos que otros se unan.
    Un bico.

    • La desidia de muchos permite que a los sindicatos llegue gente que antepone sus intereses a los de los demás, son los menos, pero los que más se ven porque son como un cáncer. Hace poco en mi empresa que vivió un ERE “supuestamente no traumático”. He visto como mis compañeros miraban para el suelo cada vez que les decía que si no les gustaba el tema no podría quedar en conversaciones de pasillo. También he visto como en una asamblea de otro sindicato se hablaba del mío y le llamaban vendido y muchas cosas más. Y yo, que ya no soy militante, pero sigo llevando la bandera me tuve que encarar con ellos. Algunas veces, la unidad sindical es muy complicada porque, aunque se esté de acuerdo con el contenido, las formas son distintas.

      Bicos.

  3. Los sindicatos solo son el reflejo de lo que son sus afiliados. Despues de casi 40 años de sindicalismo activo y muchas huelgas a mis espaldas, los sindicatos no son hoy lo que eran hace años, precisamente porque los trabajadores no son lo mismo que eran hace tiempo.
    Yo creo que es necesaria una huelga general contra una política de un gobierno que se dice socialista, pero que carga las consecuancias de la crisis económica exclusivamente sobre los trabajadores, jubilados y pensionistas. Pero los sindicatos no pueden permitirse el lujo de una nueva convocatoria de huelga con un resultado similar a la de los funcionarios públicos. Está en juego su credibilidad.
    Una huelga hay que prepararla con el objetivo de ganarla no para cubrir un expediente y aunque es cierto que los sindicatos se han pasado los momentos mas duros de la crisis sin movilizar a los trabajadores, ahora tienen la obligación de dar una respuesta al gobierno pero eso lleva un tiempo de explicación y de hacer comprender a los trabajadores de la necesidad de la convocatoria, porque no se entiende que un pais con mas de cuatro millones de parados no tenga ocupadas las calles un día si y el otro también.
    Me ha gustado mucho tu relexión.
    Salud, República y Socialismo

    • Muchas gracias, Antonio, que tú me digas que te ha gustado mi reflexión sobre este tema es que algo he aprendido de aquellos años que estuve cerca de algunosde vosotros.

      Totalmente de acuerdo con lo que apuntas. Hay un tema fundamental para mí y que a los históricos del sindicato muchas veces se les olvida: hoy en día, una de las labores principales del sindicalismo es la pedagogía. Me acuerdo las discusiones que tenía con Felipe sobre este tema, que me decía: “pues estamos cojonudos como tengamos que hacer pedagogía”. Pues sí, estamos cojonudos. A las plantillas jóvenes hay que explicarles qué es un sindicato, para qué sirven los sindicatos, como se debe instrumentalizar la acción colectiva y sobre todo, hacer mucha conciencia de clase, hacerles ver que no es lo mismo protestar uno sólo que hacerlo todos a la vez. Cuando entienden esto, lo demás viene rodado.

      Esta huelga se hace en un contexto complicado, con toda la maquinaria antisindical puesta en marcha, contra un gobierno que se dice de izquierdas y contra unos recortes que la clase trabajadora no percibe como suyos porque más de la mitad está de acuerdo con las políticas liberales. Los sindicatos se juegan mucho en ello, una derrota de esta huelga significa enterrar la izquierda.

      Salud,

  4. Las cifras son escandalosas, desde luego, sobre todo tratándose de Escolar y Público (por el perfil de los que los visitan). Pero lo peor es que es lo que hay, llevamos viendo esas formas crecer no poco tiempo, y en fin, raro será el que se sorprenda: es lo que vemos todos los días a poco que salimos un poco de los círculos en que nos movemos.

    En cuanto a cuál es el problema, estoy de acuerdo en que el que la identidad de clase se haya acabado por perder en la mayor parte de los asalariados, y que los sindicatos sean un reflejo de esa circunstancia, constituye el problema de base al que nos enfrentamos. Pero es que luego está ruido mediático (sobre todo el que produce esta progresía nuestra). Los lobos han saltado en cuanto los sindicatos abrieron la boca…

    En fin, que nos encontramos con un panorama escandaloso y previsible. Pero a mí sobre todo me resulta frustrante, mucho.

    • Bueno, ante todo, RCM, darte las gracias por pasarte por aquí y comentar. A lo último que dices, no podemos caer en el pesimismo. Como le decía a Antonio, ahora nos toca hacer una fuerte labor de pedagogía. Hay que explicar que los recortes que se están implantando significan la pérdida del Estado del Bienestar y una vuelta atrás que puede ser difícilmente revocable.

      Saludos.

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