Willy Toledo: disidente sin derecho

Por motivos laborales estos días he estado ajena al mundo exterior. No he estado por internet, no he visto la prensa y la tele en casa es un objeto decorativo, con lo cual me he perdido el linchamiento mediático al que ha sido sometido Willy Toledo. Resulta paradójico, o tal vez no tanto para los que somos críticos al sistema, que aquellos que utilizan a un muerto para apelar al derecho a la disidencia se lo nieguen a quien no piense como ellos.

La disidencia, según la recurrida RAE, no es más que separarse de la doctrina común. Uno de los rasgos que caracterizan a las sociedades democráticas es precisamente ese derecho a disentir, a pensar e incluso actuar difererente. Derecho que hace que no puedas ser castigado por ello. Rosa Luxemburgo lo resumió perfectamente “la libertad es siempre para aquellos que piensan diferente”. Algunos dirán que Willy ha tenido la libertad suficiente para manifestar sus opiniones, ahora bien, se olvidan de la muletilla de “eso sí, que se atenga a las consecuencias” y esas consecuencias es lo que está viviendo.

La justicia y en muchos casos los medios de comunicación, actúan como poder disuasorio, como instrumentos a manos del poder para mantener, a costa de lo que sea, el orden social existente, como instrumento normalizador de las conductas que se cuestionan lo establecido. La disidencia está en entredicho y lo vemos a diario y constantemente en las medidas coercitivas que ejerce el poder contra los disidentes.

Desplegar una pancarta puede llevarte a prisión, como vimos con la detención del director de Greenpeace-España o como meses antes comprobamos con la detención de tres personas en un pleno de la Junta Municipal de Vallekas, entre ellos un concejal de IU. Puedes protestar, pero atente a las consecuencias.

Si tú denuncias posibiles casos de corrupción tienes que saber que no sólo puedes ser denunciado por ello (cada uno es libre de denunciar) lo preocupante es que la justicia admite a trámite la querella. Puedes denunciar la corrupción, pero atente a las consecuencias.

Eduardo y Naira Cabrera tuvieron la osadía de onderar una bandera republicana cuando junto a ellos pasaba el cortejo real. Fueron libres de hacerlo, pero ahora se enfrentan a una petición de dos años de cárcel por parte de la fiscalía. Como también fueron libres de quemar una figura del rey dos jóvenes independentistas gallegos en el año 2007, eso sí, la multa impuesta ha sido de 4.000 euros. En ambos casos han sido libres de hacerlo pero tienen que pagar las consecuencias.

En este sentido, el pensamiento hegemónico, paradigma del liberalismo que actúa y penetra en todos los ámbitos de nuestra vida, ha establecido que todo lo que venga de Cuba es cuestionable. Criticar a Cuba entra de los cánones de lo correcto, por eso no sólo está permitido además hay que darle voz. Dicho de otra manera, contra Cuba todo vale. Por el contrario, cuestionar los métodos poco ortodoxos que se utilizan para dicha crítica y recodar que la vulneración de los derechos humanos es un rasgo del capitalismo da pie a que seas criminalizado, mancillado, vapuleado y humillado, en definitiva, debes ser reprimido. Contra el pensamiento único no caben voces disidentes.

El derecho de opinión en este país no debería estar penado, los ejemplos que hemos puesto demuestran que sí lo está. Disentir puede salir caro, bien porque la justicia actúe sobre ti o bien porque recaiga sobre ti todas las iras de los medios de manipulación de masas.

Willy Toledo ha expresado su opinión y lo ha hecho basándose en ese principio de libertad de expresión que además (y es un derecho) puede ser disidente con lo establecido. Willy Toledo debe ser soberano para disentir, pero para algunos sólo ellos son titulares de ese derecho y quien lo ejerza contra los cánones que ellos mismos marcan debe ser reprimido. La represión se puede ejercer por varias vías, mediante la criminalización (contra Willy, contra Cuba, contra el comunismo, contra el ecologismo, contra el movimiento republicano, contra la izquierda abertzale, etc…), mediante la denuncia en Tribunales (heredados del franquismo), mediante la ilegalización, etc… en definitiva mediante la persecución a través de medidas coercitivas y disuasorias para que no se ejerza la disidencia.

Eres libre pero atente a las consecuencias

3 Respuestas a “Willy Toledo: disidente sin derecho

  1. Estoy de acuerdo con la tesis principal del post pero no tengo tan claro lo que se refiere a Toledo. Desde luego sus declaraciones fueron para mí muy desafortunadas y creo que es justo que se critiquen como se criritican otras cosas. De ahí al linchamiento mediático a que se le está sometiendo va un trecho, pero que yo sepa, todavía no se le ha procesado por decirlas. En realidad todo esto de los medios no es más que un juego. Si un personaje de derechas hubiera soltado una burrada semejante habría pasado lo mismo pero desde el otro lado.

    Saludos.

    • Es que para mí Willy Toledo no dijo ninguna burrada y que yo sepa ni se metió con nadie, ni atacó a nadie. Simple y llanamente dijo lo que pensaba respecto a una muerte que han hecho mediática, porque como he dicho, contra Cuba todo vale. Es tal el intento de criminalización que han hecho de él que includo han llegado a decir públicamente que estaba loco en su intento de desacreditar sus palabras. Y eso lo han dicho funcionarios del estado, que están legitimados para utilizar la fuerza y llevar armas.

      Willy dijo que Zapata era un preso común, que después fue utilizado por la gusanera de Miami, los mismos que financian el terrorismo contra Cuba y que acogen en sus brazos a uno de los terroristas más sanguinarios con más de 70 muertos a sus espaldas. Willy defendió, como siempre lo ha hecho, que no se puede alimentar a nadie contra su voluntad, asi como la actuación de los médicos cubanos. Existe un vídeo de la madre de Zapata en el hospital agradeciendo la labor de dichos médicos.

      Dijo que lo que sentía, que es contrario al pensamiento único y se expuso a las iras de los medios. Se está ateniendo a las consecuencias.

      Saluditos

  2. Pingback: Eduardo y Naiara Cabrera: disidentes sin derecho a serlo « Cuando murió el vino

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