Hay más rosas rojas que 13

Quisiera hablar de Rosa pero temo que las palabras dejen la historia fría. A Rosa la conocí ayer y me parece un ser tan entrañable que forma ya parte de mi vida. Rosa es esa memoria histórica y viva. Se autodefine a sí misma como comunista, porque según ella, o es comunista o no es. Rosa es hija de la resistencia antifranquista y heredera de su causa. Conociendo su vida  es cierto que Rosa sino fuese comunista, tendríamos que reescribir su historia.

 Como ella dice no conoció a su madre hasta que tenía 12 años porque su madre era una de esas personas “escondidas” que vivía en las alcantarillas del Madrid de la posguerra. Por las noches salía de su refugio para darles un beso a sus hijos y prepararles algo de comida. Cuenta Rosa que todos los días la policía iba a su bloque a preguntar por ella y sus hermanos. Los vecinos les decían que no sabían donde estaban, que no los habían visto, aunque estuviesen refugiados en sus casas. Dice Rosa que la policía sabía que si los cogían a ellos, cogían a su madre porque saldría a buscarlos. “A los vecinos les dábamos pena, claro, se compadecían de nosotros, hasta el punto de arriesgar su vida”.

 Su padre, mientras tanto, estaba preso. Lo que su padre le contaba de los 8 años que estuvo preso no deja impasible a nadie. Dice que Manolete iba a torear a los rojos. Los ponían en fila e iban contando, al número que estaba en suerte le daba el estoque y otro número, otro estoque, otro rojo menos… hasta que se cansaban. Estos espectáculos se repetían siempre que los fascistas querían diversión y Manolete quería dársela. Peor y más cruel que el circo de los romanos porque a esos comunistas no les dejaban ni el derecho a defenderse.

 Cuenta Rosa que su tío estuvo preso en el penal del Dueso. Ni más ni menos que 30 años seguidos. Entró en la cárcel con 18 años y salió con 48 ciego y sordo por las palizas que le dieron. La historia que se repite de otro Marcos Ana.

 Rosa no es muy mayor, no llega a los 65 años. Lo que cuenta no se remonta, por lo tanto, a los años inmediatamente posteriores a la posguerra. El salvajismo franquista y la resistencia al régimen fue algo constante a lo largo de toda la dictadura. Con estos recuerdos, con estas vivencias Rosa o es comunista o no es ella. Rosa es otra Rosa roja, de las muchas que a día de hoy todavía nos quedan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s