La mujer en la confederación y en la lucha.

No recuerdo de dónde saqué este texto. Sé que lo hice para algún 8 de marzo y que mutilé parte del mismo para poder publicarlo, imagino que en alguno de esos boletines que hacíamos en la Sección Sindical. Hoy, revisando cosas que tengo en el ordenador con el fin de hacer un poco de limpieza me lo he encontrado. Es tremendamente sugerente lo que dice y te invita a la reflexión. ¿dónde hemos llegado 31 años más tarde y qué camino nos queda por recorrer? CC.OO. fue pionera, como en muchas cosas más, de la integración del movimiento feminista a la lucha obrera porque supieron desde el principio que la lucha de clase de las mujeres iba pareja a otra lucha de género. Lo que es lamentable es que en nuestra sociedad, 31 años más tarde de las palabras de Marcelino tengamos que seguir abriendo la senda.

(Escrito por Marcelino Camacho en 1978)

Hablar de la condición de la mujer no tiene sentido, si no es para transformar esa condición. Pero esto sólo es posible si ella misma participa en el estudio de lo que le concierne, en la elaboración de sus soluciones y en la acción necesaria para hacerlas triunfar. La mujer trabajadora, y la mujer en general, liberándose de la sociedad capitalista, se libera en parte de sus opresiones y desigualdades. No se debe hablar de la mujer en abstracto, sino de cómo vive y a qué clase pertenece. Pues es a los problemas derivados de esto a lo que hay que dar respuesta, fundamentalmente.

Un análisis de la cuestión femenina y de los obstáculos a vencer sólo tiene valor si está directamente relacionado con la realidad económica.

 (…) De todas formas, y aún teniendo en cuenta lo anterior, la lucha por la liberación de la mujer trabajadora debe ligarse a la lucha por terminar con la explotación capitalista; de la misma manera, la lucha por la liberación de la mujer supone una contribución imprescindible para dicha superación del capitalismo.

 Desigualdades en el trabajo, en la familia y en la sociedad. Existe una escasa formación profesional. Los salarios de la mujer son más bajos. Para la mujer no existe reposo. No dispone o es muy escaso el tiempo para leer o estudiar. La enseñanza es limitada.

 El peso de los prejuicios también es grande: “el salario del hombre sostiene a la familia, el de la mujer es una ayuda”, se suele decir, y, en general, las publicaciones burguesas tratan de prepararlas para aceptar ese papel. El origen de las dificultades y de las desigualdades de la mujer se encuentra en parte en la “supremacía” de los hombres y en la “indiferencia”  de las mujeres. Pero más aún en la sociedad capitalista.

 (…) Para una promoción real de la mujer en la sociedad, debe participar activamente en la vida social  y política, en el trabajo y en la vida cultural.

 (…) Debemos luchar por una igualdad en su formación, en su derecho a un puesto de trabajo, en su promoción, en la consecución de equipamientos colectivos, en el reparto de las tareas en el hogar.

 Debemos luchar por cambiar las leyes que la discriminan. Por el derecho a tener o no tener hijos; por los anticonceptivos, por su libre sexualidad. Por la más completa equiparación en todos los órdenes.

 El movimiento feminista debe encontrar en el movimiento obrero y sus organizaciones el aliado que le permita realizar sus objetivos en toda su profundidad y amplitud. La propia experiencia ha demostrado que la transformación de estructuras económicas del capitalismo, es condición necesaria pero no suficiente, para eliminar la discriminación de la mujer.

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